Historias que merecen ser escuchadas
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Sus vidas están marcadas por años de trabajo, esfuerzos y experiencias que merecen ser contadas. A través de sus propios relatos, nos acercamos a las condiciones, los desafíos y las razones que llevan a muchas personas mayores a permanecer en el trabajo informal en el centro de Bogotá.

Desde Darién, Valle del Cauca, llegó a Bogotá tras ser desplazada por grupos armados. Desde hace más de 20 años trabaja vendiendo BonIce, un trabajo que, pese a las dificultades físicas y económicas, representa mucho más que un ingreso: es su manera de sostenerse y seguir adelante, junto a su esposo Bernardo, quien vende helados Crem Helado.
1. Aurora Díaz

Después de haber vivido en la calle, hoy trabaja junto a su esposa, Marta Cecilia, vendiendo dulces y confitería en el espacio público, específicamente en la Plaza de Bolívar . De domingo a domingo, ambos buscan el sustento para su familia y para su nieta, mientras enfrentan las dificultades de trabajar sin pensión ni ingresos estables.
2. Gregorio Guerrero

3. Leonor Gómez
Leonor ha construido su vida alrededor del trabajo y de su familia. Desde su quiosco continúa desarrollando su actividad económica, mientras mantiene presente el vínculo con sus nietos. Su historia permite acercarse a una mujer que, en medio de las responsabilidades familiares y laborales, sigue adelante.

Años tejiendo, pero sus manos no daban más, asi que, María Delfina ha encontrado una forma de trabajar y mantenerse activa. A sus 79 años, continúa exhibiendo sus productos en una vitrina de Antojitos. Un programa del IPES. Su historia muestra cómo un oficio puede convertirse en parte de la identidad y el sustento durante toda una vida.
4. María Delfina Rojas

5. María Silenia Abril
Casi cinco décadas de trabajo se reflejan en la historia de María Silenia. Quien lleva 47 años dedicada a la venta de jugos, un oficio que ha acompañado gran parte de su vida. Hoy continúa trabajando en el centro de Bogotá, demostrando que detrás de un puesto de venta también existen años de esfuerzo, constancia y supervivencia.

Carlos Arturo ha encontrado en el trabajo informal una manera de sostenerse. Desde su espacio de trabajo en el centro de Bogotá, en el quiosco asignado por el IPES, continúa buscando diariamente su sustento. Su historia también habla de la soledad y de lo que significa afrontar la vejez viviendo solo.
6. Carlos Arturo Casas

7. Bernardo Díaz
Hace 26 años, Bernardo encontró en la Plaza de Bolívar un lugar para reconstruir su vida. Llegó desplazado de Herveo, Tolima, y desde entonces ha dedicado sus días a vender helados. Detrás de cada venta hay una historia de desplazamiento, esfuerzo y una vejez que todavía depende del trabajo diario.

La vida de Ernesto ha estado marcada por el trabajo. Después de desempeñarse como carpintero, un accidente cambió el rumbo de su historia. Hoy, a sus 77 años, continúa buscando su sustento en las calles del centro de Bogotá, donde trabajar sigue siendo parte de su cotidianidad.
8. Ernesto Gutiérrez

9. Flor de Verisa Moreno
Desde Buga hasta Bogotá. Flor de Verisa ha encontrado en la música una manera de salir adelante. Perdió la vista desde niña y, después de criar a sus tres hijos trabajando en las calles, hoy sigue trabajando acompañada de su radio y sus maracas. A sus 77 años, sus maracas y radio continúa siendo su herramienta de trabajo y sustento.
Desde los 15 años, Alfredo ha estado vinculado al trabajo informal. Durante 22 años ha desarrollado su actividad en un quiosco, convirtiendo este espacio en parte de su vida cotidiana. Su trayectoria permite reconocer cómo el trabajo, más que una elección, puede convertirse en una necesidad que acompaña a las personas durante décadas
10. Alfredo Álvarez
"¿Ahora qué hago?, esta es la única forma de poder tener para un plato de sopa"
Carlos Arturo Casas